
Jorge Vieni recuerda el Abrazo al Limay y la lucha contra la represa
Más de 5000 personas se congregaron a orillas del río Limay para defenderlo, demostrando que la comunidad unida puede enfrentar grandes desafíos.
Jorge Vieni, miembro de la Comunidad del Limay, rememora con emoción el emblemático Abrazo al Limay, una manifestación que movilizó a miles de personas en defensa del río Limay. Vieni señaló que el objetivo del proyecto de la Segunda Angostura era privatizar y explotar tres represas ubicadas aguas abajo, mediante concesiones de 30 años, las cuales ya están vencidas desde diciembre y requieren renovación.
En aquel entonces, la propuesta implicaba transformar un lago natural de montaña, alimentado por nieve y manantiales puros, en un estanque sin vida. Vieni describió al lago como un espacio furioso, vivo y tempestuoso de 540 kilómetros cuadrados y 450 metros de profundidad promedio, que habría sido destruído por el proyecto.
El plan incluía la construcción de un muro de 120 metros para contener el agua y utilizar turbinas insuficientes, solo útiles para abastecer a pequeñas áreas como Dina Huapi. El verdadero negocio, según Vieni, radicaba en controlar el nivel del agua para vender otros productos y servicios, como aires acondicionados, lo que habría devastado un entorno natural milenario y uno de los ríos más renombrados del mundo en los manuales de pesca.
Vieni enfatizó la importancia de esta lucha histórica para proteger el Limay, un tesoro natural que debe ser preservado para futuras generaciones.
El comienzo
Jorge Vieni, recuerda el inicio de la movilización vecinal en la pequeña localidad, que en ese momento contaba con menos de 700 habitantes. Repartiendo pan y otros productos en bicicleta, Vieni conoció a muchos de sus vecinos, entre ellos, José “Pepe” Gamez, quien lo invitó a conversar sobre una preocupación compartida.
En uno de esos encuentros, Gamez le mostró a Vieni un artículo escrito por Alejandro Beletzky que advertía sobre un proyecto que amenazaba al río Limay. La noticia era preocupante: el proyecto podía llevar a la destrucción de la historia y el entorno natural del río. Vivir a 150 metros del lago significaba que cualquier cambio drástico los afectaría directamente.
Vieni y otros vecinos decidieron acudir al comisionado de fomento local, quien, tras informarse, envió una carta a las autoridades pertinentes. La respuesta llegó rápidamente, confirmando las preocupaciones expresadas y proporcionando información detallada sobre los planes y planos del proyecto. Este acto democrático, aunque herido, permitió a la comunidad acceder a la verdad y organizarse.
Ante la confirmación de sus peores temores, los vecinos decidieron formar una organización con personalidad jurídica. Con el apoyo de la directora de la escuela local, quien prestó un espacio con la condición de cuidar los vidrios de la puerta, comenzaron a reunirse y planificar su resistencia.
11 y un mamado
"La primera vez que fuimos a organizarnos en defensa del río Limay, éramos once personas y un vecino algo pasado de copas. Este hombre, a pesar de su estado, fue extraordinario. Con su saquito y todo, sacó del bolsillo un documento y dijo: "Yo tengo los planos de la represa". Entre nosotros estaban Pepe Gámez, Hugo Broqueros y otros vecinos, creando un grupo de once personas."
Cuando le preguntaron por los planos, el vecino los extendió sobre una mesa en el aula. Resultó ser un mapa de las rutas argentinas del Club Argentino. "Allá de donde yo vengo, en Misiones, hicieron una represa y arruinaron todas las cosechas", comentó. Su relato generó un profundo respeto entre nosotros, callando los comentarios que estábamos a punto de hacer.
Este recuerdo, compartido por Jorge Vieni, integrante de la comunidad del Limay, nos transporta al 8 de octubre de 1995. En esa fecha, más de 5000 personas se congregaron a orillas del río Limay para defenderlo, demostrando que la comunidad unida puede enfrentar grandes desafíos y proteger su entorno natural.