
Un abrazo interminable
El abrazo al río Limay que marcó historia. La resistencia contra la represa Segunda Angostura.
El 8 de octubre de 1995, más de 5000 personas se congregaron a orillas del río Limay para impedir la construcción de la represa Segunda Angostura. Este proyecto hidroeléctrico, bajo el gobierno de Carlos Menem, amenazaba con desfigurar el paisaje del ingreso al anfiteatro y ocultaba intereses privados que pondrían en riesgo el entorno natural del río.
Un grupo de vecinos preocupados por la situación, junto a ingenieros y geólogos, llegó a la conclusión de que la construcción de la represa significaría la desaparición del río y una degradación irreversible de su entorno. Organizados en comisiones de difusión, técnicas, jurídicas y educacionales, se propusieron abordar el problema desde diferentes ángulos. La Comunidad de la Cuenca del Nahuel Huapi se unió a la causa y organizó el emblemático Abrazo al Limay.
El 8 de octubre de ese año, lo que comenzó como una manifestación modesta se convirtió en un mar de gente. Personas de todas partes llegaron en autos, bicicletas y a caballo, formando filas interminables a lo largo de las orillas del río. El objetivo: decir "No a la represa" y proclamar "Que viva el Limay". Fue un momento emotivo y un testimonio del poder de la comunidad unida.
La educación desempeñó un papel crucial en este movimiento. A pesar de un año convulsionado para la educación, los docentes trabajaron incansablemente para concientizar a los jóvenes, quienes a su vez llevaron la preocupación a sus familias. Enteras familias participaron en el abrazo, llevando consigo la esperanza de un futuro en el que el río siguiera fluyendo libremente.
Aunque la represa no se construyó, el proyecto de la Segunda Angostura continúa guardado sin prohibiciones, como una amenaza latente. Sin embargo, la memoria colectiva de la comunidad recuerda con orgullo el día en que las voces individuales se unieron en un poderoso coro a lo largo de las orillas del río Limay.