Se inauguró la sala de cría de abejas y abejorros: un esfuerzo colectivo para la conservación
La nueva sala del EcoPol en el INIBIOMA, con apoyo del CONICET y la UNCo, es un hito en la protección de especies esenciales para el ecosistema.
En un contexto donde predominan las noticias negativas, un grupo de investigadores ha dado un paso significativo hacia la preservación de especies clave para nuestro ecosistema. El Grupo de Ecología de la Polinización (EcoPol) del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA) inauguró una nueva sala de cría de abejas y abejorros, con doble dependencia del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).
El acto de inauguración contó con la participación de autoridades destacadas. Estuvieron presentes Marcelo Alonso, decano del Centro Regional Universitario Bariloche; María Celeste Ratto, directora del CONICET Patagonia Norte; y Alejandro Farji Brener, director del INIBIOMA. Estos representantes de las instituciones anfitrionas se unieron al equipo del EcoPol para celebrar la culminación de este importante proyecto.
"Salió todo muy lindo, hermoso haber compartido con gente de la universidad, del CONICET, con estudiantes, con gente de parques, un montón de instituciones y gente muy cariñosa con todo el esfuerzo que pusimos en crear esta sala de cría", expresó Marina Arbetman, investigadora del Grupo de Ecología de la Polinización, al hablar sobre la inauguración. Esta sala no solo representa un espacio físico, sino también un símbolo de esperanza en un panorama marcado por dificultades.
En medio de un mundo donde las abejas y abejorros enfrentan amenazas constantes, la importancia de su conservación no puede ser subestimada. "Las abejas son un grupo de más de 20.000 especies en todo el mundo que son los encargados de llevar el polen que se genera en una flor masculina hacia una flor femenina. Sin la reproducción de las plantas, hay un montón de animales que no tienen alimento y nosotros consumimos los frutos que generan esas plantas", explicó la investigadora. Su trabajo, centrado en la cría de estas especies, busca no solo conservarlas, sino también entender las causas de su declive y proponer soluciones.
Particularmente preocupante es la situación del abejorro nativo de la Patagonia, el mangangá, que se encuentra en peligro de extinción. "Es el abejorro más grande del mundo que está acá en la Patagonia y está en peligro de extinción", señaló Marina Arbetman. Este abejorro, emblemático de la región, ha visto disminuir sus poblaciones drásticamente debido a la introducción de especies comerciales de abejorros europeos, que han invadido su hábitat natural.
El equipo de investigación, conformado por alrededor de 15 miembros entre investigadores del CONICET, becarios y estudiantes, trabaja en esta sala de cría con el objetivo de revertir esta situación. "Lo que nosotros hacemos es estudiar eso, causas y consecuencias de esta invasión, y tratar de proponer, mientras le pedimos al gobierno de Chile que frene esta importación, tratar de criar al abejorro nativo para poder pensar cómo vamos a poder restablecer las poblaciones naturales"
El financiamiento para estos proyectos, sin embargo, es otro desafío que enfrentan. "Dependemos del financiamiento internacional, porque el financiamiento nacional está cortado o es muy escaso", comentó la investigadora, resaltando la dificultad de continuar con las investigaciones en un contexto económico complicado.
Marina Arbetman, quien llegó al mundo de la investigación por casualidad, encontró en la ecología molecular una forma de contribuir al conocimiento y la preservación de las especies. "Yo uso herramientas de ADN para poder responder preguntas ecológicas", explicó. Su camino no fue fácil, pero su pasión y compromiso con la ciencia y la conservación son evidentes.
La inauguración de esta sala de cría marca el camino en la lucha por la preservación de las abejas y abejorros, especies fundamentales para la biodiversidad y la seguridad alimentaria mundial. Con el apoyo de la comunidad y el esfuerzo de los investigadores, se espera que este proyecto traiga nuevas oportunidades para la investigación y la conservación en la región.