
Nos quieren ignorantes: la educación anacrónica
La educación convencional actual está finalizando un ciclo. Un artículo de Ricardo Grinszpun.
En el último libro escrito colectivamente por quienes integran este proyecto de investigación, cuyo título es “La Distopía imperante: mentiras que promueve y certezas que oculta”, publicado recientemente, una de las certezas que la distopía ha intentado ocultar, en el amplio y crucial campo de la cultura y la educación, se está haciendo cada vez más visible. Que la humanidad ha vivido, y continúa aún, en una vida alejada de la realidad, reproduciendo un sistema educativo de modo mecanicista, racionalista, automático y adormecido, es ya evidente. Sin embargo, es interesante observar la incongruencia en la que este sistema imperante cae por sí solo: nos quieren ignorantes. Pero aun así necesitan preparar selectivamente a una masa laboral para que ejerza trabajos que todavía no han sido inventados. Un doble desafío para una elite que oprime a un humano que pugna por adquirir más sabiduría y sentido existencial, que conocimientos. En el contexto de un mundo tecnocrático que marca el tiempo cronológico y el rumbo del fin de un ciclo.
La educación convencional actual está finalizando un ciclo
La receta básica del sistema de cultura distópico para la educación autoritaria y memorística (educar para no ser), continúa siendo, conforme a lo planteado en el enunciado, la misma que prevalece desde hace siglos: simple y obvia.
La mayoría de lo que se estudia hoy en día, en la escuela y en las carreras universitarias, mañana estará obsoleto. Los currículums están desactualizados frente a una nueva realidad que se regenera por minutos.
No existen políticas educativas que tiendan a acompañar a la realidad, la particularidad y la necesidad que tienen los estudiantes y las necesidades que tiene el mundo.
Alberto Barbieri, exrector de la Universidad de Buenos Aires, manifestó: «En los últimos tiempos se avanzó en que cada vez más estudiantes accedan a niveles educativos, pero la escuela se quedó en el tiempo. El formato de primaria y secundaria, sumado a la falta de formación, no responde a las necesidades del mundo que nos toca vivir. No logramos salir de ese atraso».
Pese a que, en las últimas tres décadas, los indicadores de inclusión educativa se elevaron —muy pocas personas asistían y culminaban la secundaria por entonces—, la educación está peor. En el caso de los docentes, el 64 % tiene esa mirada. De cara al futuro, la expectativa mayoritaria es que seguirá empeorando.
Respecto a los contenidos que deberían enseñarse, deberían sumarse la tecnología y la computación, pero también y fundamentalmente: «valores».
Cabe aquí preguntarse cuando se alude a «valores», dónde se ubican las conductas ejemplares, solidarias, singulares y conscientes en un mundo cuyo contexto va a más, a la hora de reafirmarse, hacia actitudes individualistas y competitivas extremas.
Nos adentramos en una era digital desde un mundo de ceros y unos, donde la tecnología ha transformado todos los aspectos de la vida, fruto del esfuerzo colectivo de científicos y pensadores. De ahí la importancia de la educación para adaptarse y aprovechar estos avances innovadores. Sin embargo y tal los datos que aporta la directora en la Fundación Ceibal, la investigadora María Florencia Ripani, 7 de cada 10 latinoamericanos no cuenta con habilidades digitales básicas.
Según Ken Robinson, un experto en desarrollo de la creatividad: «La mayor parte de nuestros sistemas educativos están desfasados. Son anacrónicos. Se crearon en el pasado, en una época distinta, para responder a retos diferentes. Con el tiempo, se han vuelto cada vez más limitados».
Que la grave crisis educativa está originada por las enormes deficiencias de la actual educación convencional es un hecho cada vez más evidente. Y, no olvidemos que esta crisis involucra a toda la sociedad, de una u otra forma, y no solo a los profesionales (los educadores), precisamente debido a su importancia y trascendencia sociales.
Quizás, por eso, solo pueda ser resuelta mediante una nueva visión —ya naciente— del mundo, la cual exige llevar a cabo cambios profundos en los hábitos de la vida diaria, así como la adquisición de unos principios y unas verdades lo más acordes posible con la auténtica naturaleza del ser humano.
El sistema educativo vigente es anacrónico por sus contenidos y procesos formales, reglados, masivos y tradicionales, entregando al educando herramientas del pasado, inutilizables en el futuro.
Subsiste con plena vigencia el proceso de formación de masas que, en connivencia con el sistema opresor, la misma permite ser oprimida mediante la manipulación, el control y la obediencia que supone este formato de ingeniería lingüística. Es un formato evidentemente planificado y diseñado para seleccionar a una pequeña clase “educada” para un próximo escenario que albergará a unos pocos que se adapten mientras que la gran masa inconsciente será descartada. Las herramientas de exclusión ya están siendo utilizadas mediante diversos recursos, y están a la vista: la desconexión, el aislamiento social, la incertidumbre, la ausencia de sentido y del propósito vital, la frustración, el totalitarismo, la agresión manifestada mediante innumerables maneras. Dando paso a la ansiedad ambiental cronificada de la que nos habla el Psicólogo Mattias Desmet. El miedo.
Los datos son preocupantes. Según el Instituto de estadística de la UNESCO, la ESCASEZ MASIVA DE DOCENTES DE PRIMARIA Y SECUNDARIA es alarmante. La comunidad educativa internacional, como parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), se ha comprometido a lograr la educación primaria y secundaria universal en 2030. Sin embargo, alrededor de 263 millones de niños y jóvenes están fuera de la escuela, según datos recientes del UIS (Unesco Institute of Statistics). Esta cifra incluye a 25 millones de niños y niñas con edad de asistir a la primaria que probablemente nunca ingresen a un aula, mientras que solo el 14% de los jóvenes completan la educación secundaria alta en los países de ingresos bajos.
De los 24,4 millones de docentes necesarios para alcanzar la educación primaria universal (EPU), 21 millones deberán reemplazar a los docentes que dejarán de ejercer. Los 3,4 millones restantes serán docentes adicionales, necesarios para expandir el acceso a la escuela y garantizar la calidad de la educación, con una reducción del número de alumnos por aula, que no deberá superar los 40. La necesidad de docentes adicionales es aún mayor en la educación secundaria; se necesitarán 44,3 millones para 2030, y de ellos 27,6 millones tendrán que reemplazar a sus colegas que dejarán de ejercer. Los 16,7 millones de docentes restantes serán necesarios para asegurar que cada alumno pueda asistir a un aula que no tenga más de 25 estudiantes.
La escasez de docentes es un problema mundial que afecta no sólo a los países en desarrollo, sino también a regiones de ingresos altos como Europa y América del Norte. A pesar de contar con sistemas educativos bien dotados, estas regiones tienen dificultades para contratar y mantener a educadores cualificados, lo que plantea importantes desafíos para la calidad y la igualdad en el acceso a la educación. En particular, las tasas mundiales de abandono de la profesión entre los docentes de educación primaria casi se han duplicado de 2015 a 2022, y estos docentes a menudo dejan la profesión durante sus primeros cinco años de carrera.
Y puntualmente en África Subsahariana (por citar a una de las regiones más desgarradas del planeta) en la era de la Inteligencia Artificial las necesidades en el ámbito educativo serán prácticamente imposibles de cumplir: El 70% de los países afronta una grave escasez de docentes, y la cifra se eleva a 90% en la educación secundaria La mayor escasez de docentes está en África Subsahariana, que necesita alrededor de 17 millones para lograr la educación primaria y secundaria universal en 2030. Alrededor de 6,3 millones de docentes serán necesarios en la educación primaria: 2,4 millones para cubrir las nuevas vacantes y 3,9 millones para reemplazar a quienes dejen de ejercer la profesión. En el nivel secundario, en la región se deberá contratar a 10,8 millones de docentes para 2030: 7,1 millones para cubrir las nuevas vacantes y 3,7 millones para reemplazar a quienes dejen de enseñar en las aulas. Más del 70% de los países de la región afronta una escasez de docentes de primaria y el 90% de los países no tiene suficientes docentes de secundaria. La situación se deteriorará ante el aumento en la demanda por educación. Se trata de la región con mayor incremento en la población con edad escolar: por cada 100 niños con edad de asistir a la primaria y por cada 100 jóvenes con edad de asistir a la secundaria, habrá 138 y 148, respectivamente, en 2030. Los datos hablan por si mismos: el año 2030 no nos espera precisamente con oportunidades para todos. Por el contrario, la agenda cumple con un macabro proceso de exclusión.
El tiempo se acaba y los viejos sistemas educativos se derrumban. Lo que viene es para pocos
De lo dicho hasta aquí, se desprenden, de acuerdo con nuestras observaciones, claras señales acerca de una generación humana llamada a finalizar un ciclo, unas certezas que subsisten y se resisten a desaparecer, en formatos perimidos de la práctica educativa y de la herramienta cultural.
Pero si bien en el ámbito educativo esas prácticas aludidas y el descarte del sistema que es notorio y explicito, existe en el seno del mismo sistema la necesidad de cubrir necesidades aplicando recetas restrictivas y a la vez seductoramente selectivas y atractivas que resuelvan sus fines. Esto implica utilizar todos los medios disponibles para educar a un humano cuyo perfil cumpla con las necesidades futuras. Dicho de otro modo: hoy se busca educar al postulante para un trabajo que no existe.
Alejandro Melamed, reconocido conferencista internacional, Coach ejecutivo y CEO de Humanize Consulting es al parecer uno de los mas prominentes voceros de esta hipótesis.
Nos dice: “Lo que realmente mueve a las personas hoy en día es el propósito; ese sentido, esa razón de ser, ese sueño que te quita el sueño, se convierte en el gran dinamizador. Uno puede estar en un trabajo bien remunerado, pero si está haciendo algo que no disfruta o no siente que se alinea con su propósito, tendrá muy poco incentivo para trabajar”.
Destacó que, actualmente, el propósito se ha convertido en el principal factor motivacional: “Esa fuerza motriz que te impulsa cada día sabiendo que estás contribuyendo y generando un impacto, ya sea en las personas, la sociedad o el planeta, haciendo algo que realmente tiene sentido”.
Adicionalmente, mencionó una tendencia observada especialmente después de la pandemia, conocida como la “renuncia silenciosa”, donde los individuos deciden dejar sus trabajos en organizaciones cuyos propósitos no se alinean con los suyos personales.
Melamed expuso con una luminaria fluorescente que, “una vez satisfechas las necesidades básicas, las personas buscan trabajar en algo que les proporcione un sentido especial”. Dijo: “Es crucial tener tus necesidades básicas cubiertas. Superado este punto, surge el deseo de involucrarse en trabajos que estén alineados con lo que uno quiere para el mundo”. Destacó que esto puede manifestarse en diversas áreas, como la educación, el medio ambiente, la niñez, la adultez o la salud, entre muchas otras causas. Además, resaltó la creciente tendencia de las compañías a desarrollar programas de responsabilidad social y sostenibilidad. Subrayó: “Se está profundizando en cómo las empresas pueden conectar su propósito con el de sus empleados, creando un sentido de pertenencia que movilice a todos hacia objetivos comunes”.
Y nos explica claramente en que consiste el reclutamiento y el nuevo paradigma: “Hoy en día lo que se piensa es: estudio, trabajo y me divierto simultáneamente todo el tiempo. ¿Por qué? Porque voy a tener que estudiar a lo largo de toda mi vida, voy a tener que trabajar muchos años, pero quiero pasarla bien, quiero divertirme; por eso las nuevas generaciones lo primero que preguntan es: ¿cuándo tengo el viernes libre?, ¿cuántos días de vacaciones me puedo tomar?, ¿Dónde está la cancha de ping pong?, ¿cuándo es el “happy hour”?
Upskilling, Reskilling y Outskilling, el vínculo entre la educación superior y el trabajo.
Melamed continuó su charla señalando que “las nuevas tecnologías y los cambios que estamos teniendo en el mundo generan un cambio tan grande en el perfil de las personas que, de hecho, un dato no menor; dos de cada tres niños que están en la escuela primaria, van a trabajar en actividades que aún no han sido inventadas. Pero vamos a verlo hoy, cuando uno se fija el ranking de LinkedIn con los trabajos más demandados, la mayoría de estos hace cinco años no existían como una posibilidad de trabajo, es decir, pensar en un desarrollador de Inteligencia Artificial, pensar en trabajar en TikTok, Instagram, en data Science no era imaginable. Entonces hay una necesidad de recapacitarse permanentemente”. Y en tal sentido agrega:
“Siempre tenemos que distinguir el tipo de contribución que se hace, en economía se habla del índice Gini que es la diferencia entre los que más tienen y los que menos tienen. En el mundo del trabajo, lo que está pasando es que aquellos que tienen menores capacidades cada vez tienen menores oportunidades y los que están más capacitados, los que tienen ciertas capacidades específicas tienen más oportunidades: la gente que está en tecnología, en inteligencia artificial, ciberseguridad, ciencia de datos, etc. Estas personas necesitan ser seducidas permanentemente por las empresas, lo que se denomina la guerra del talento entre las empresas”.
Y concluye: “El paradigma tradicional de una educación, un trabajo para toda la vida y una profesión para toda la vida no existe más, esos son los paradigmas que tienen que borrarse. El mundo de la educación y del trabajo va cada vez más a una volatilidad constante y permanente. Un dato no menor: la IA de un robot no se enferma, no pide licencia por maternidad, licencia por estrés, no se toma vacaciones”.
Es necesario considerar que ningún humano va a tener un trabajo (que no existe) en el que no utilice IA, entonces – solo tomando como ejemplo de educación - cualquier interacción con ChatGPT, una seña de identidad del paradigma educativo que se intenta imponer es que el nuevo método de formateo requiere de humanos que tengan la capacidad de hacer las preguntas correctas y potentes. Si este es el juego mediante el cual el sistema pretende darle continuidad al formateo, propongamos no entrar en ese juego. Sino por el contrario, crear un nuevo juego de preguntas correctas y potentes Conscientes que den lugar al juego que corresponde jugar en estos tiempos. Alentemos a nuestros niños, niñas, jóvenes, a que desplieguen estas capacidades. En ámbitos como las escuelas antroposoficas, home schooling, escuelas de barrios y de bosques, escuelas de los 7 pétalos, y tantas otras más. Inspiremos para que enciendan sus propias luces. A que atiendan su propio juego de transcendencia. Y el que no….
“En el centro de nuestro Ser hay un punto de nada que no ha sido tocado por el pecado ni por la falacia, un punto de pura verdad, un punto o chispa que pertenece por entero a Dios, que nunca esta a nuestra disposición, desde el cual Dios dispone de nuestras vidas, y que es inaccesible a las fantasías de nuestra mente y a las brutalidades de nuestra voluntad. Ese puntito de nada y de absoluta pobreza es la pura gloria de Dios en nosotros. Es como un diamante puro, fulgurando con la invisible luz del cielo. Esta en todos, y si pudiéramos verlo, veríamos esos miles de millones de puntos de luz reuniéndose en el aspecto y fulgor del sol que desvanecería por completo toda la tiniebla y toda la crueldad de la vida…”
Thomas Merton. (Le point vierge (El punto virgen.)
Por Ricardo Grinszpun.
Consultor Psicológico. Docente. Escritor