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“Nos están cerrando sin razones y sin diálogo”: el reclamo de Mariano Monasterio por el futuro de los refugios en ANPRALE

“La mitad de mi vida estuve ahí adentro”, explicó Monasterio.

“Nos están cerrando sin razones y sin diálogo”: el reclamo de Mariano Monasterio por el futuro de los refugios en ANPRALE

“La mitad de mi vida estuve ahí adentro”, explicó Monasterio.

 

En diálogo con el programa Ideas Circulares (Radio C), el refugiero Mariano Monasterio denunció el cierre arbitrario de sectores claves del Área Natural Protegida Río Azul - Lago Escondido (ANPRALE) tras el incendio de febrero. La medida, según relató, afecta directamente a la red de refugios y a la economía de la región.

“La mitad de mi vida estuve ahí adentro”, explicó Monasterio. “Imaginate que de repente te dicen que no trabajás más. No hay motivos concretos, sólo trascendidos y una forma autoritaria de comunicarlo”.

Según detalló, todo comenzó cuando un funcionario identificado como Cosán, “que se hace llamar jefe de áreas naturales protegidas”, le informó al refugiero de La Horqueta que el área permanecería cerrada durante cinco años, sin argumentos claros. “Fue una manera muy autoritaria. Dijo que iban a sacar las vacas y cerrar todo. Incluso mencionó que, de ser necesario, enviaría a la Gendarmería”, relató.

Monasterio también cuestionó la falta de información oficial: “No hay un plan de manejo desde 1994. Todo esto se basa en decisiones arbitrarias, sin consulta ni consenso”.

Respecto al impacto económico, fue contundente: “Esto afecta directamente a todas las familias que trabajamos en los refugios. Es uno de los mayores motores de El Bolsón. La cámara de comercio y la de turismo también se sienten afectadas. El circuito está muerto”. Agregó que la red de refugios en la región es “la más grande de Latinoamérica”, y que “hay una cadena impresionante de movimiento alrededor de los refugios”.

Sobre la recuperación de las áreas afectadas por el fuego, Monasterio destacó el esfuerzo colectivo: “Todo se limpió y se restauró con trabajo voluntario: refugieros, vecinos, brigadistas. La zona del refugio está intacta”. Y cuestionó: “¿Por qué no hacen un plan de reforestación? ¿Por qué no hablan con el INTA o el servicio forestal? Cerrar todo es un delirio”.

Finalmente, reafirmó el compromiso de continuar con los reclamos: “Vamos a seguir visibilizando esta situación, en medios, redes y donde sea necesario. Esto es arbitrario y perjudica a una enorme parte del movimiento económico y social de la región”.

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