
Masiva movilización contra el negacionismo gubernamental
A 49 años del golpe cívico-militar, una multitudinaria marcha en Plaza de Mayo y en todo el país defendió la Memoria, la Verdad y la Justicia ante las políticas negacionistas del gobierno.
Una ola de ciudadanos inundó las calles de Argentina este 24 de marzo, alzando sus voces contra el negacionismo y en defensa de los derechos humanos. La movilización, que reunió a miles de personas en todo el país, tuvo su epicentro en una colmada Plaza de Mayo, donde los organismos de derechos humanos, junto a familiares de víctimas, sobrevivientes y organizaciones sociales, políticas y sindicales, exigieron "¡Basta de negacionismo y apologismo del genocidio!".
La magnitud de la marcha, considerada una de las más grandes desde el retorno de la democracia, reflejó el rechazo de la sociedad argentina a las recientes declaraciones del gobierno de Javier Milei, que cuestionan la cifra de 30.000 desaparecidos y promueven una "memoria completa".
En un acto conjunto, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, junto a referentes como Estela de Carlotto, Taty Almeida y Adolfo Pérez Esquivel, encabezaron la lectura de un documento consensuado por todas las organizaciones de derechos humanos.
"Tenemos la fuerza de la historia de nuestro pueblo, y por eso Milei y Villarruel pretenden negar el genocidio y desmantelar las conquistas en materia de Memoria, Verdad y Justicia", afirmó Taty Almeida, denunciando el "vaciamiento y desmantelamiento" de la Secretaría de Derechos Humanos y otros organismos.
Las consignas históricas del movimiento de derechos humanos resonaron con fuerza: "¡Juicio y Castigo a todos los culpables! ¡Cárcel común, perpetua y efectiva a todos los genocidas y partícipes civiles! ¡Basta de prisiones domiciliarias para los genocidas!". Además, se exigió la desclasificación de "todos los archivos de todas las áreas del Estado desde 1974 a 1983" y se reclamó la restitución de la identidad de los nietos y nietas apropiados.
Adolfo Pérez Esquivel, por su parte, cuestionó las políticas económicas del gobierno y denunció "la situación social de pobreza en la que viven cada vez más familias, el cierre o vaciamiento de políticas de asistencia a los más vulnerados".
La marcha concluyó con un llamado a la unidad y a la defensa de la democracia, reafirmando el compromiso de la sociedad argentina con la Memoria, la Verdad y la Justicia.