
Margarita Meira: “Ninguna chica quiere ser violada por 30 hombres por día”
El testimonio desgarrador de Margarita Meira, referente de Madres Víctimas de Trata, fue parte central del programa Ideas Circulares de Radio C
El testimonio desgarrador de Margarita Meira, referente de Madres Víctimas de Trata, fue parte central del programa Ideas Circulares de Radio C, donde compartió su historia personal, denunció complicidades y exigió justicia en el Día Mundial contra la Trata de Personas.
“Ninguna chica quiere ser violada por 20 o 30 hombres por día”, expresó Meira con crudeza, al describir el calvario de las víctimas en prostíbulos y redes de pornografía. “Las destruyen con juguetes sexuales, las golpean. La última que rescaté, una rusa, estaba rota. Totalmente rota”.
La organización que lidera es la única en el país y en el mundo, según afirma, que rescata víctimas de forma directa. “Somos pocos, pero no hacemos propaganda, nos metemos en el barro, rescatamos pibas y las llevamos a la Justicia”, sostuvo.
Meira también denunció cómo las redes sociales y algunas figuras públicas son utilizadas como gancho. “Les dicen que van a ganar dos mil dólares mostrando el cuerpo. Muchas actrices hacen propaganda de esto y las chicas terminan atrapadas en redes de pornografía”.
En la entrevista, destacó el fallo judicial histórico contra el creador de una plataforma de contenido sexual. “Ganamos el juicio contra la PornoWeb. Fue condenado a 25 años. El tribunal pidió que el fallo se enseñe en todas las facultades de Derecho Penal”.
A pesar de las amenazas y el miedo, Margarita continúa su lucha. “Me costó la vida. Cuando rescaté a la chica rusa, tenía miedo de que nos mataran. El mafioso tenía consignas en la puerta del departamento donde la tenía cautiva”.
La activista relató el abandono estatal en múltiples casos, como el de Guadalupe Lucero. “Gustavo Vera cobraba sueldo del Comité de Trata y no hizo nada. Cuatro años después, la mamá de Guadalupe nos llama para que seamos querellantes”.
También recordó la desaparición de su propia hija, Susi, cuyo cuerpo fue hallado gracias al testimonio de un taxista. “Me trataron de loca. El juzgado me decía que no vivía en mi casa, y vivo ahí hace 45 años. Entendí que no iba a parar nunca”.
Hoy, Margarita mantiene un comedor para madres que buscan a sus hijas. “Cuando perdés una hija, necesitás comida y un abogado. El Estado no tiene ni lo uno ni lo otro”.
Para ella, la trata es un delito organizado con redes complejas. “Les ponen plata a las campañas, están involucrados laboratorios, pastores, políticos. Lo sabemos por las propias víctimas”.
Y cerró con un pedido directo: “Necesitamos ayuda. Mi tarjeta está en rojo. Cualquier colaboración suma. No hacemos banderas, vamos a los juicios, llevamos pruebas, nos movemos por todo el país”.