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Fin de la moratoria: un golpe a la jubilación de millones

La eliminación de la moratoria es un claro ataque a los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.

Fin de la moratoria: un golpe a la jubilación de millones

La eliminación de la moratoria es un claro ataque a los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.

A partir del 23 de marzo de 2025, millones de argentinos, especialmente mujeres, verán comprometida su posibilidad de jubilarse. La eliminación de la moratoria previsional, una herramienta que permitió regularizar aportes impagos y acceder a la jubilación a quienes no cumplían con los 30 años de aportes requeridos, dejará a muchos sin esta posibilidad.

Un duro golpe para las mujeres
Las estadísticas son contundentes: mientras que solo uno de cada diez hombres podrá acceder a la jubilación tras la eliminación de la moratoria, la situación para las mujeres es aún más crítica, con apenas una de cada diez con esta posibilidad. Esto se debe, en gran medida, a la histórica desigualdad de género en el mercado laboral, que ha llevado a que muchas mujeres hayan tenido trayectorias laborales interrumpidas o informales, dificultando el cumplimiento de los requisitos para jubilarse.

La moratoria: un paliativo ante la precarización laboral
La moratoria previsional fue implementada como una respuesta a la alta tasa de trabajo informal en Argentina. Al permitir regularizar aportes impagos, se brindó una oportunidad a millones de personas de acceder a una jubilación, aunque sea parcial. Sin embargo, el gobierno actual, en línea con su política de ajuste, ha decidido eliminarla, dejando a los trabajadores más vulnerables en una situación aún más precaria.

Un sistema previsional en crisis
La eliminación de la moratoria es solo una de las medidas que agravan la crisis del sistema previsional argentino. El vaciamiento del sistema, producto de la evasión patronal, las reducciones de las contribuciones y la desfinanciación estatal, ha llevado a que millones de trabajadores no cuenten con una jubilación digna.

Las alternativas: insuficientes y perjudiciales
Ante este panorama, el gobierno ofrece dos alternativas:
Completar los 360 aportes: Una opción prácticamente imposible para quienes han trabajado en la informalidad o han tenido sus carreras laborales interrumpidas.
Acceder a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM): Una pensión reducida, que se otorga a partir de los 65 años y que no reconoce los años de aportes realizados.

La eliminación de la moratoria es un claro ataque a los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. Al negar el acceso a la jubilación a millones de personas, el gobierno profundiza la desigualdad social y condena a una gran parte de la población a la pobreza en la vejez.


 

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