
El Colegio Tecnológico del Sur desarrolla semáforos accesibles: “Queremos que las soluciones técnicas tengan sentido humano”
Luciano Minichiello, coordinador del Colegio Tecnológico del Sur,
En el programa Ideas Circulares de Radio C, Luciano Minichiello, coordinador del Colegio Tecnológico del Sur, compartió detalles sobre la reciente creación de un semáforo audible orientado a personas con discapacidad visual, un proyecto que busca integrar tecnología y humanidad.
“Estamos trabajando con el prototipo de semáforo audible, que en principio no va a ser con sonido. La prueba que hizo la municipalidad hace unos años era con una sirena y nosotros evitamos eso. Tratamos de hacer un dispositivo que tenga una vibración y no sea molesto para las demás personas que quizás durante la noche tengan un ruido como de una sirena. En principio es un prototipo que probamos durante este fin de semana y llevaremos adelante unas pruebas in situ en dos semáforos puntuales en las próximas semanas”.
La iniciativa está impulsada por la necesidad concreta de brindar autonomía: “La idea es que tengan independencia. El viernes lo que estuvimos haciendo fue un encuentro con gente con disminución visual, en donde ellos estuvieron usándolo y nos daban la opinión de lo que sentían en cuanto al uso del prototipo”.
Minichiello destacó el enfoque integral de la formación técnica, señalando: “Somos un colegio, no una fábrica, eso es importante para destacar, pero es algo que está buenísimo porque vincula un montón de actores: la municipalidad, nosotros, la gente con disminución visual. Sirve para la comunidad y para los chicos es importantísimo poder estar en un proyecto que vincula el aspecto técnico y el aspecto humano”.
El desarrollo de estos proyectos forma parte de una visión educativa que trasciende la técnica: “Nuestra escuela es una escuela técnica con orientación en electrónica, pero tiene formación humanística. Hacemos mucho hincapié en eso y siempre estamos con proyectos que tengan una visión integral. No se trata solo de resolver una cuestión técnica, eso muchas veces es lo más sencillo. El problema es darle contexto y tratar de ir trabajándolo a lo largo del tiempo para que tengan continuidad”.
En el repaso de las actividades anuales, Minichiello relató experiencias colaborativas entre cursos y con otras instituciones. Los estudiantes de primer año participan en talleres esenciales y han fabricado bancos de plaza; en tercer año comienzan con robótica y soluciones automatizadas; en cuarto año desarrollan una estación meteorológica para una escuela vecina, mientras reciben apoyo agrotécnico para otros proyectos como invernaderos y huertas. “Siempre hay proyectos ligados a ese estilo”, dijo.
El ciclo culmina en sexto año con un proyecto integrador y prácticas profesionalizantes: “Las instituciones locales nos toman a estos chicos durante unos meses y es super enriquecedor. Este año fueron 20 los que salieron a hacer práctica profesionalizante. Ahora tienen un encuentro en el Colegio San José Obrero de Neuquén para compartir experiencias”.