
El acuerdo en Aerolíneas podría sentar las bases para la reforma de los convenios
El acuerdo firmado sigue sin ser revelado al público y genera controversias sobre su verdadero alcance.
El acta de acuerdo firmada entre los sindicatos y Aerolíneas Argentinas ha sido resguardada con extremo celo, y ni los representantes sindicales ni los de la empresa han accedido a compartirla con los medios. A pesar de ser información pública, ambas partes prefirieron mantener el documento bajo reserva para evitar que su contenido desencadene nuevas discusiones o malentendidos sobre los términos acordados.
El gobierno asegura que el incremento salarial otorgado oficialmente es del 16%, mientras que los sindicatos, considerando otros ítems y cifras móviles vinculadas a criterios de productividad, afirman que la mejora salarial de bolsillo podría duplicar ese porcentaje. Sin embargo, solo la lectura concreta del acta permitiría evaluar el alcance real de la reforma de los convenios que la empresa logró imponer.
Las reformas incluyen la extensión de la jornada laboral para pilotos y tripulantes de cabina, la reducción de beneficios en pasajes y disponibilidad de asientos en clase ejecutiva, y la implementación de nuevos criterios de productividad. Además, se introdujeron amplios criterios de polifuncionalidad y multitarea, como la libre movilidad de empleados de tierra y técnicos, la tercerización de servicios de rampa, la venta de productos a bordo y la admisión del check-in electrónico. Estos cambios buscan aumentar la productividad, pero a largo plazo podrían amenazar más puestos de trabajo, luego de un ajuste que ya ha superado los 1200 empleos a través de retiros voluntarios.
La apertura de los convenios y su reforma no incluyó un compromiso para cesar con los retiros voluntarios, despidos o el plan de privatización de la empresa. Los sindicatos no lograron reincorporar a los 16 trabajadores despedidos en Intercargo y solo obtuvieron un incremento salarial que, según ellos, no compensa la pérdida del 90% del poder adquisitivo en el último período. En términos políticos, lograron una tregua temporal en el conflicto.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, afirmó que la reforma de los convenios "sirve para mejorar la situación actual, pero más todavía para una posible privatización". Para el gobierno, la firma del acta garantiza paz social hasta Semana Santa y representa un triunfo en su narrativa de eficiencia y racionalización, aceptada por los gremios al abrir la discusión de los convenios.
El detalle es significativo, ya que la reforma laboral que el gobierno incluyó con la Ley Bases implica que muchos puntos que las patronales buscan para incrementar la productividad ahora dependen de la discusión paritaria de cada convenio colectivo. La reciente revaluación del peso y los salarios frente al dólar ha vuelto a poner en la agenda empresarial la necesidad de reducir costos laborales y aumentar la productividad.
El acuerdo aeronáutico tiene implicaciones estratégicas para todo el movimiento obrero, ya que otros dirigentes sindicales observan con recelo que se haya abierto una fisura en la discusión de convenios bajo el criterio de la productividad. Este acuerdo se compara con otras reformas recientes, como la eliminación de las "horas taxis" en el convenio petrolero de Vaca Muerta y la transformación de las horas extras de los sábados en parte de la jornada laboral en el convenio del SMATA en Toyota.
Días atrás, el INDEC publicó el informe de Cuenta de Generación del Ingreso, que revela que los salarios representaban el 43,4% del PBI en el segundo trimestre de este año, comparado con el 50,2% en el mismo trimestre de 2017 y el 54,3% en el trimestre anterior. La tasa de explotación, que mide la productividad de la fuerza de trabajo en relación a la inversión, ha aumentado sistemáticamente durante los últimos tres gobiernos. La discusión actual se centra en qué clase social debe asumir el peso de la crisis.